Para obtener los innegables beneficios que otorga el sol a nuestro organismo basta con unos 15 minutos diarios de exposición. Todos los demás excesos que con frecuencia cometemos casi todos los veranos son un atentado contra nuestra piel. Pero ahora toca hablar de la cara más amable del sol.
Las ventajas de tomar el sol son bien conocidas. La radiación solar constituye una estupenda fuente de energía y tiene, además, efectos terapéuticos, caloríficos y bactericidas. A continuación te contamos algunos de los más importantes. El sol activa: El sol calienta el cuerpo y activa la circulación. Mejora el riego sanguíneo de todos los órganos y estimula el metabolismo. Por ello nos sentimos más despiertos y activos y tenemos más fuerza y energía. El sol fortalece el cuerpo: El sol ayuda al cuerpo a formar hormonas y la vitamina D3 vital para fortalecer nuestros huesos. El sol refuerza nuestro sistema ¡nmunológico y aumenta nuestra capacidad de rendimiento. El sol mejora nuestro humor: La luz actúa a través de la retina del ojo. sobre la glándula hipófisis en nuestro cerebro. Esta glándula, al estar activada por los rayos solares, produce menor cantidad de melatonma, que es la sustancia mensajera que causa fatiga. De esta forma, la luz solar nos anima. El sol regula nuestro sistema interno: Esto lo podemos comprobar cuando cambiamos de franja horaria al viajar en avión. Nuestro reloj interno queda desorientado. La luz solar hace que el cuerpo se adapte a la nueva hora, devolviéndole su ritmo normal de sueño/estar despierto o día/noche. También favorece el tránsito intestinal. El sol mejora problemas de piel: En el caso de la psoriasis, muchos especialistas recomiendan una exposición controlada al sol, ya que con ella se consigue blanquear en un 85% de los casos las lesiones. Los jóvenes con acné ven como en verano mejora, pero hay que usar una buena protección solar.
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